Caída del pelo después del verano: ¿es normal? ¿Cuándo debería preocuparme?
Ana Gómez Núñez · 14 de septiembre de 2026 · 8 min de lectura

Después del verano es habitual prestar más atención al cabello: hemos estado expuestos al sol, al cloro, al agua del mar, al calor y, en muchos casos, hemos cambiado nuestros horarios, alimentación y rutinas.
Pero ¿realmente se cae más el pelo en otoño?
¿Es una caída normal o puede esconder algún problema?
¿Necesitamos tomar vitaminas?
Y, sobre todo, ¿cuándo podemos cuidar esta caída desde la farmacia y cuándo deberíamos consultar con un dermatólogo?
En este artículo te explicamos qué ocurre con el cabello después del verano, qué nutrientes son importantes para mantenerlo saludable y cómo plantear una estrategia de cuidado desde dentro y desde fuera.
¿Por qué se cae más el pelo después del verano?
Antes de alarmarnos, tenemos que entender que perder cabello forma parte del ciclo normal del pelo.
Cada folículo piloso pasa por diferentes fases: crecimiento, reposo y caída. Por eso, perder aproximadamente entre 50 y 100 cabellos al día puede considerarse normal, aunque la cantidad varía entre personas.
Además, algunos estudios han observado variaciones estacionales en el ciclo capilar, con un aumento de cabellos en fase telógena durante los meses de verano y una mayor caída alrededor del final del verano y comienzo del otoño.
Esto puede explicar por qué muchas personas empiezan a notar más cabello en la ducha o el cepillo durante septiembre.
Pero hay una diferencia importante:
Que el cabello se caiga más no significa necesariamente que exista una alopecia.
¿El verano provoca la caída del cabello?
Aquí hay que diferenciar dos problemas que muchas veces confundimos:
Caída del cabello
El pelo se desprende desde el folículo.
Rotura del cabello
La fibra capilar se debilita y se rompe.
El verano puede contribuir especialmente a esta segunda situación.
La exposición solar, el agua salada, el cloro, el calor, las herramientas térmicas y determinados hábitos de peinado pueden aumentar la sequedad y fragilidad de la fibra capilar.
Por eso, después del verano podemos encontrar un cabello más seco, áspero, encrespado o quebradizo.
Pero esto no significa necesariamente que el folículo esté enfermo.
¿Qué es el efluvio telógeno?
Una de las causas de caída difusa más frecuentes es el efluvio telógeno.
Se produce cuando un número mayor de folículos de lo habitual entra simultáneamente en la fase de reposo y, posteriormente, esos cabellos terminan cayendo.
Lo curioso es que el desencadenante puede haber ocurrido meses antes.
Entre las situaciones que pueden favorecer un efluvio telógeno encontramos:
- periodos de estrés intenso;
- fiebre o infecciones;
- determinadas enfermedades;
- cirugía;
- pérdida importante de peso;
- dietas muy restrictivas;
- parto;
- determinados medicamentos;
- déficits nutricionales.
Por eso, si en septiembre notas mucha caída, quizá tengamos que preguntarnos qué ha ocurrido durante los últimos meses, no solamente qué hemos hecho esta semana.
La caída excesiva suele aparecer unos meses después del desencadenante y, cuando este desaparece, puede ser temporal. La AAD explica que muchas personas recuperan progresivamente la densidad capilar durante los meses siguientes.
¿Cuándo puedo estar tranquila?
Una caída puede ser compatible con un proceso temporal cuando:
- notas más cabello en la ducha o el cepillo;
- la caída es generalizada y no aparecen zonas concretas sin pelo;
- no observas una disminución progresiva y marcada de la densidad;
- no hay inflamación, dolor o lesiones en el cuero cabelludo;
- ha coincidido con algún desencadenante como estrés, enfermedad, dieta, pérdida de peso o cambios hormonales.
En estos casos, no necesariamente estamos ante una alopecia.
Y aquí es donde tiene sentido prestar atención a nuestros hábitos y empezar a cuidar el cabello.
¿Cuándo debería consultar con un dermatólogo?
No todas las caídas de cabello son iguales.
Es importante consultar cuando:
- aparecen calvas o zonas claramente despobladas;
- observamos una pérdida progresiva de densidad;
- el cabello se va afinando especialmente en determinadas zonas;
- la caída es muy intensa o persiste durante mucho tiempo;
- aparecen picor intenso, dolor, inflamación, descamación importante o lesiones;
- existen otros síntomas que puedan indicar un problema de salud;
- no sabemos cuál puede ser la causa.
Esto es especialmente importante porque una alopecia androgenética, una alopecia areata, una alopecia cicatricial o determinados problemas del cuero cabelludo necesitan un diagnóstico específico y no deberían tratarse simplemente como una “caída de otoño”.
¿Y qué podemos hacer cuando se trata de una caída temporal?
Cuando estamos ante una caída difusa compatible con un proceso temporal, podemos actuar sobre diferentes factores.
Y aquí entra un concepto que nos gusta especialmente:
Una estrategia IN & OUT para cuidar el cabello. El cabello no solo se cuida con lo que aplicamos sobre él. También debemos prestar atención a los procesos internos, que van a determinar como luce nuestro cabello
OUT → cuidar el cabello y el cuero cabelludo
Una rutina capilar adecuada puede ayudarnos a mantener el cuero cabelludo en buenas condiciones y a proteger la fibra capilar.
Podemos valorar:
- un champú adaptado a las necesidades del cuero cabelludo;
- lociones o tratamientos tópicos;
- acondicionadores y mascarillas para reducir la rotura;
- protección frente al calor;
- evitar peinados excesivamente tirantes.
Un champú puede mejorar el aspecto del cabello, reducir la rotura o cuidar el cuero cabelludo, pero no debemos presentarlo como capaz de tratar por sí solo el efluvio telógeno.
IN → cuidar el cabello desde la suplementación
El folículo piloso necesita energía, proteínas y diferentes micronutrientes para funcionar correctamente.
Por eso, una alimentación variada (asegurar suficiente energía, proteínas y variedad de alimentos), realizar actividad física (el ejercicio forma parte de un estilo de vida saludable), y contar con un adecuado descanso, nos ayudaran a tener un estilo de vida saludable, que proporciona al organismo las condiciones necesarias para mantener un ciclo capilar fisiológico, y un folículo piloso fuerte.
Pero seamos realistas:
¿Quién consigue todos los días comer perfectamente, dormir suficiente, hacer ejercicio y cubrir todas sus necesidades nutricionales?
Nuestro ritmo de vida, el estrés, las dietas restrictivas o determinadas situaciones personales pueden hacer que nuestra alimentación no siempre sea suficiente.
Y aquí los complementos alimenticios pueden tener un papel de apoyo, especialmente cuando existen necesidades nutricionales concretas. Un complemento bien elegido puede ayudarnos a combatir la caída estacional.
¿Cuándo voy a notar resultados?
Esta es una de las preguntas que más nos hacen.
Y la respuesta es:
Hay que tener paciencia.
El cabello crece lentamente y su ciclo biológico hace que los resultados no sean inmediatos.
Por eso, si utilizamos una rutina capilar completa, debemos pensar en meses, no en días o semanas.
Como referencia práctica, a partir de unos 3 meses podemos empezar a valorar la evolución, aunque el tiempo necesario depende de la causa de la caída, del ciclo capilar y de la intervención utilizada.
No debemos prometer que cualquier complemento hará que el cabello deje de caerse exactamente a los tres meses. En tratamientos específicos para determinados tipos de alopecia, los plazos pueden ser considerablemente mayores. Por ejemplo, la AAD señala que con minoxidil pueden ser necesarios entre 6 y 12 meses para apreciar resultados.
Por eso, la clave es la constancia.
¿Qué puedes encontrar en tu farmacia para cuidar la caída del cabello?
En Farmacia Parque Ingenieros podemos orientarte para elegir una rutina adaptada a tus necesidades:
Champús específicos
Para cuidar el cuero cabelludo y mantener una correcta higiene capilar.
Lociones y tratamientos tópicos
Para complementar el cuidado externo del cabello, dar volumen y densidad; y en muchas ocasiones favorecer la micro circulación.
Nutricosméticos para favorecer el crecimiento del cabello
Con fórmulas que pueden incluir nutrientes como zinc, selenio, biotina, vitaminas del grupo B, hierro u otros componentes, siempre valorando la composición y las necesidades individuales.
¿Y cuándo necesitas un dermatólogo?
Si detectamos señales que no encajan con una caída estacional o temporal, te recomendaremos consultar con un profesional médico.
Desde la farmacia podemos ayudarte muchísimo con el cuidado y orientación inicial, pero lo primero siempre es saber ante qué tipo de caída estamos.
Encontrar más pelos en el cepillo después del verano puede ser algo temporal.
Pero también puede ser una buena oportunidad para preguntarnos:
¿Estoy alimentándome bien?
¿Estoy descansando suficiente?
¿Estoy cuidando mi cuero cabelludo?
¿Necesito reforzar mi rutina capilar?
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